La Palloza formará a seis estudiantes colombianos durante el próximo año

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Los becarios realizan sus prácticas de hostelería en este histórico restaurante lucense. Su llegada fue posible gracias a un convenio de colaboración con la fundación Venancio Salcines.

Una alianza por la excelencia: Convenio con la Fundación Venancio Salcines

El restaurante La Palloza ha incorporado a su plantilla a seis estudiantes de la rama de hostelería provenientes de Colombia, gracias a un convenio de colaboración firmado con la fundación Venancio Salcines.

Este proyecto conjunto llega para paliar un problema recurrente en el sector hostelero: la falta de personal cualificado tanto en cocina como en sala.

Esta se agudiza con la llegada de los meses de verano. Por ello, los empresarios necesitan reforzar sus plantillas y es ahí donde la demanda sube y los profesionales hosteleros se cotizan a precio de oro. Precisamente esta alta demanda atrajo a aspirantes extranjeros para optar a estos puestos de trabajo en la hostelería. Además, en este caso, vienen avalados por su formación académica.

Gran parte de este desembarco estudiantil se debe a la intermediación del empresario Carlos Cebrián, socio de Nardo Eiroa, con la fundación Venancio Salcines.

Dichos alumnos han firmado un contrato de prácticas con una duración de un año con el establecimiento lucense, que rebajó sus puertas con nueva gerencia.

«Permanecerán doce meses con nosotros. Tres de ellos trabajan en sala y otros tres lo hacen en la cocina, más adelante se intercambiarán los puestos, aunque todos ya tienen una idea de dónde quieren trabajar cuando finalicen sus estudios, ya sea como cocineros o bien como camareros o maîtres», matiza el hostelero, que se ha visto sorprendido gratamente con su alta capacitación y formación.

«Llegan muy bien preparados desde las escuelas de su país, se han integrado rápidamente a lo que lleva pocos días en La Palloza», comenta Eiroa, cuyo histórico establecimiento lucense cuenta en la actualidad con un plantilla de 35 profesionales, la mayoría de ellos con una amplia trayectoria en el sector de la restauración.

El empresario también quiere hacer hincapié en los valores y el sacrificio que realizan sus seis nuevos empleados, puesto que dejan al otro lado del Atlántico sus vidas para buscar un futuro en el viejo continente.

«Es de agradecer el extraordinario esfuerzo que hacen los seis, puesto que todos tienen familia en Colombia y dejan todo atrás durante todo un año», añade.

Con todo, la llegada de estos estudiantes es práctica es de enorme importancia para la atrasada burocracia que obliga a los interesados a obtener el correspondiente visado de entrada en el país.

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